Patri Heras

ABSOLUCIÓN

«He ahorcado a mi inocencia.

Su orgullo adolecido aún voraz no impide que se mee encima.

Su belleza efímera

expira con los últimos latidos suplicantes.

Perdida entre flujos corporales viscosos y detritos.

La he visto patalear rabiosa e indefensa hasta morir,

parecía más humana que yo,

en su rostro desfigurado leo un pánico sumiso y crudo

que me arde entre las piernas…

Le he cortado el cuello a mi ilusión,

la colgué de un semáforo ciego

y vi cómo se desangraba incrédula,

borboteando nerviosa,

vi el dolor brillar muy cerca,

se fue apagando velado tras su mísero destino.

Abro la caja y está vacía».

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