Ausencia.

Cuando llueve todo es calma, paz, tranquilidad.
Cuando llueve estás aquí, a mi lado.
Cuando llueve todo es gris, como tus pupilas,

gris como mis dedos,

gris como mi corazón en tu ausencia.
Hoy, el cielo se torna azul, no llueve fuera, pero en casa reside calma, paz, tranquilidad.
Son mis ojos los que llueven, las paredes las que se tornan grises y tu ausencia es eso que me mata y que llaman tristeza.
La poesía es gris,
la poesía está en ti, ha calado en tus huesos y no quiere irse.
La poesía posee música, es tu risa.
La poesía posee una mirada, que es la tuya.
Pero quien quiera saber realmente qué es la poesía, que me pregunten para poder describirte en un día gris.

Carta a Josep Bartolí, Frida Kahlo.

«Bartolí, anoche sentía como si muchas alas me acariciaran toda, como si en las yemas de tus dedos hubiera bocas que me besaran la piel.
Los átomos de mi cuerpo son los tuyos y vibran para querernos.
Quiero vivir y ser fuerte, para amarte con toda la ternura que tú mereces, para entregarte todo lo que de bueno hay en mí y que sientas que no estás solo.
Cerca o lejos, quiero que te sientas acompañado de mí, que vivas intensamente conmigo, pero sin que mi amor te estorbe para nada en tu trabajo ni en tus planes.
Que forme yo parte tan íntima en tu vida, que yo sea tu mismo, que si te cuido, nunca será exigiéndote nada, sino dejándote vivir libre, porque en todas tus acciones estará mi aprobación completa.
Te quiero como eres, me enamora tu voz, todo lo que dices, lo que haces, lo que proyectas. Siento que te quise siempre, desde que naciste, y antes, cuando te concibieron. Y a veces, siento que me naciste a mí.
Quisiera que todas las cosas y las gentes te cuidaran y te amaran, y estuvieran orgullosas como yo de tenerte. Eres tan fino y tan bueno que no mereces que te hiera la vida.
Te escribiría horas y horas, aprenderé historias para contarte, inventaré nuevas palabras para decirte en todas que te quiero como a nadie.»

Frida Kahlo, Mara, a Josep Bartolí. Nuestra primera tarde solos. 29 de agosto (de 1946).

Presa.

Escribe la decepción
acompañada de la poca
y casi esfumada ilusión
que queda en mi cuerpo.

Esta calma
que reside en lo más profundo de mí
se vuelve rebelde y cada vez
más tuya que mía.

La falta de ganas,
la ausencia de alma
y la desilusión que pasa
a través de mis pulmones
transformada en emociones
dispares y ridículas
como este poema
en el que escribo presa
a través de mi cuerpo
ausente.

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