30 flores en agosto

1.

1, 2.

1, 2, 3.

Pasan tres desde que la lluvia no cesa y la cuenta emprende otro camino. Ha decapitado al tiempo y lo ha arrancado de las entrañas de todos nosotros. Nos ha dado otra oportunidad.

Pasan tres y en agosto se reinició el recuento hacia delante.

30, 30, 30.

La vida ha vuelto a nacer, esta vez de color rosado. Tiñe, sin querer, nuestros ojos con su cabello oscuro dándole un toque de reticencia al camino donde la única posibilidad son sus ojos llenos de infinidad y destellos. Luz. Magia. Ternura.

1, 2, 3. 30.

5, 27.

Ella está y ahora no duele tan fuerte.

Ella no estaba y morías en el llanto;

ella está y el Sol sale para ser a través de su piel.

Ella no estaba y solo había cabida para flores marchitas

intentando llenarse de vida a través de tus lágrimas.

Ella está.

La Luna la vigila todas las noches.

Levitas y no pesas, porque ya no hay tanto dolor que aguantar.

30 flores blancas

se llevaron el dolor, la pena y el desconsuelo.

30 flores blancas que conforman una nueva vida.

30.

nudos.

Dime hasta qué punto tus lágrimas son sustituidas por un suspiro que asfixia y termina ahogándose en un nudo localizado en tu garganta. Nudos que abrasan, destrozando todos tus sentimientos, dejando en su lugar tristeza, pesar y un dolor punzante. El mismo que te golpea en las costillas.

Nudos sin piedad, protagonizados por la indiferencia que ocupa cada partícula de su cuerpo, ese que construye en el tuyo glóbulos de amargura, lágrimas de tortura. Un cuerpo donde se desvanece la confianza, cediendo el paso a la aprensión, a la sospecha por la parte que te choca toca.

Te duelen las entrañas, el corazón y cada célula que constituyen tus ojos cansados y tu boca marchita. El quebranto; el protagonista de tus noches.

Ya ni siquiera te preguntas si vale la pena dejarse la piel por ésto. Tampoco estás segura de si la tienes, pues te la has ido dejando en el curso de los años.

«Merece la pena quien te la quita» y tú tienes pena en vez de piel, abatimiento en vez de aliento y heridas en vez de besos.

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