Cada palabra rodea tu cuerpo, convirtiéndose en poesía.
Lady Lazarus.
Cada sonido te envuelve; Sylvia Plath recitando sus poemas.
Su (no) vida.
Escuchas su voz mientras la imaginas preparando el desayuno: la taza y las tostadas.
Se dirige hacia la habitación.
Es la primera vez que los pasos se van guardando
conforme ella camina. Se quedan ahí.
Es la última vez que se dirige allí, donde duermen.
Es la última vez que recita sus poemas.
Lady Lazarus.
La cocina es un lugar seguro, es un lugar seguro, es un lugar seguro.
Estás cerca del abismo. De la muerte. Le dices adiós a la vida.
Y lo lamentarán quienes dijeron «Dear Miss Plath:»
Back, back, back to you.
Has dejado este mundo,
aún templada.
Te han sostenido en brazos,
aún templada.
Back, back, back to you.
Dancing, dancing. Lorelei.
Olías la muerte.
The child’s cry
el grito infantil
Melts in the wall.
se funde en la pared.
And I
y yo
Am the arrow,
soy la flecha,
The dew that flies,
el rocío que vuela
Suicidal, at one with the drive
la suicida, confundida con el impulso
Into the red
hacia el ojo
Eye, the cauldron of morning.
rojo: hacia el caldero de la mañana.