duermes,
con la conciencia serena y apaciguada de que nada pesa en la insoportable levedad de tu ser
duermes,
¿tranquilo?, no puede estar inquieta un alma podrida si duermes
sabiendo que mañana le van a quitar la vida de una parte de su cuerpo
ese que dejaste de querer
que has abandonado
y duermes
duermes
impregnando las sábanas de indiferencia
sabiendo que al otro lado las sábanas están siendo regadas como las flores de los que ya no están: con lágrimas;
pero duermes.