He negado lágrimas a la noche
y he negado, rechazado, silencios
porque no podía dejar
que me atronaran
ni podía dejar que me arruinaran
la soledad buscada en mi cuerpo,
la idea de que estoy en camino entre
el abismo y la vida
donde no hay nada más
que el desvanecer
de los sueños y de los conceptos