reflexiones tras leer a Luna Miguel

en alguna parte de tu cuerpo, celebras la victoria

y nace

yo celebro que estoy viva, sobreviviéndome entre soledades

tu corazón ahora se parte en dos

yo busco la manera de poder continuar con la lectura de un poema del que no me siento identificada,

pero que necesito saberme cierta en sus palabras y concebir su pena con mi artificial angustia para entenderlo

tú naces y te comprometes a dar vida

yo mantengo la mía a salvo de mí misma,

y me otorgo el título de «mujer repetida de Eva» porque quiero burlar al cielo y al infierno,

sentirme mía, crecerme, vivirme y expulsarme del Paraíso

apuntes sobre la soledad

I

he escrito con muchas canciones que he dejado vacías de dolor y duelo porque he utilizado las palabras que usé para despedirme de ti

II

ahora no sé con qué conceptos sobrevivirme, pero he comprendido que despedirse no siempre conlleva el olvido ni augura un bienestar, solo espejismos

III

soy consciente de que las agujas del reloj no van hacia atrás, pero ojalá estuvieras aquí y las flores blancas no fueran un simbolismo entre mis letras y sus espacios en blanco

IV

la vida necesita de vacíos, necesita de espacios y distancias entre el cuerpo y la mente

Carta a Josep Bartolí, Frida Kahlo.

«Bartolí, anoche sentía como si muchas alas me acariciaran toda, como si en las yemas de tus dedos hubiera bocas que me besaran la piel.
Los átomos de mi cuerpo son los tuyos y vibran para querernos.
Quiero vivir y ser fuerte, para amarte con toda la ternura que tú mereces, para entregarte todo lo que de bueno hay en mí y que sientas que no estás solo.
Cerca o lejos, quiero que te sientas acompañado de mí, que vivas intensamente conmigo, pero sin que mi amor te estorbe para nada en tu trabajo ni en tus planes.
Que forme yo parte tan íntima en tu vida, que yo sea tu mismo, que si te cuido, nunca será exigiéndote nada, sino dejándote vivir libre, porque en todas tus acciones estará mi aprobación completa.
Te quiero como eres, me enamora tu voz, todo lo que dices, lo que haces, lo que proyectas. Siento que te quise siempre, desde que naciste, y antes, cuando te concibieron. Y a veces, siento que me naciste a mí.
Quisiera que todas las cosas y las gentes te cuidaran y te amaran, y estuvieran orgullosas como yo de tenerte. Eres tan fino y tan bueno que no mereces que te hiera la vida.
Te escribiría horas y horas, aprenderé historias para contarte, inventaré nuevas palabras para decirte en todas que te quiero como a nadie.»

Frida Kahlo, Mara, a Josep Bartolí. Nuestra primera tarde solos. 29 de agosto (de 1946).

burial at sea

Destruida. Así me encuentro en este mar negro y profundo en el que mi ser se va desgastando. Mi alma poco a poco se vuelve más vulnerable y grita, grita de dolor, de desesperación y de una mezcla de rabia e indiferencia. Dos sentimientos tan opuestos… Pero es esto lo que siento. Por una parte la rabia de ver que el mundo no cambia y sigue su sendero ajeno a las personas y puesta en el interés. La rabia que llega a ahogarte y matarte de un suspiro. Un suspiro indiferente, porque así es la muerte, indiferente hacia tu persona y tus sentimientos. Llega y arrasa con todo, no le preocupa las consecuencias. Pero a quién realmente le preocupa todo esto si solo somos un conjunto de hormonas que intentan sentir.

La muerte llega a mí, me quiere atrapar, llevar con ella para siempre, y yo resisto sin saber por qué. Resisto a la muerte por miedo a morir, pero ¿qué es realmente morir? ¿Dejar la vida? Y quién sabe…

He esquivado la muerte y he conseguido sobrevivir a ella. Me observo a mí misma, contenta por el hecho de haberla esquivado, pero miro a mi alrededor y no veo la vida que quería, no veo mis objetivos cumplidos ni he logrado ser la persona que quería ser. Mis ojos derraman unas lágrimas que me pillan por sorpresa y no sé con qué razón ni sentimiento están siendo recorridas por mis mejillas. Mis piernas me fallan y hacen que me quede tendida en el suelo, desnuda de alma y vestida de cuerpo. Cuerpo intacto que poco a poco me va abandonando. Y me sumo al dolor, a la alegría, al llanto, a las ganas de sentir; pero no puedo, hay algo en mí que nunca ha funcionado, algo que se sale de lo normal, y es este mar negro y profundo en el que me voy desgastando, este mar localizado en lo más profundo de mi ser que me hace latir con angustia.

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