l’amour et le silence

Cada beso depositado en mi piel

se evapora,

dejando atrás un rastro de amor

casi imperceptible,

con todo: necesario.

Llenarme el pelo de todas las palabras

que nos decimos con los cuerpos, fundidos.

Llenarme los labios de vacíos, de sueños,

de significados posibles a todo esto que sentimos.

Riendo con el amor que nos sobra.

Hablando con las caricias que llegan,

de tu cuerpo al mío, y viceversa.

Y cuando estamos juntos, pienso que soy

una arquitecta del tiempo, del espacio,

de los metros que nos separan,

convirtiéndolos en milímetros.

No hay sintaxis en ningún argumento

por el que nos abrazamos, tocamos, besamos.

Si acaso, solo sentirnos

y decirnos, con el silencio,

todo lo que suspiran nuestros dedos

al poder acariciarnos.

Silencio,

silencio,

[s i l é n̪̟ θ j o]

la escritura, para qué

Primitiva participas del rito de la palabra

como si fuera un juego

ceremonia de bacantes ebrias.

Cristina Peri Rossi (Diáspora, 1976)

¿Por qué escribes?

Escribo para suplir la urgencia de un poema que aún no está escrito.

Escribo para darle un orden a mis órdenes,

un lugar a las palabras que ya no están en mi cuerpo

y que acuden a mí desesperadas.

Escribo con la condición última de que no me duela la ausencia

aunque en mí se apodere la melancolía.

Escribo para escapar de los conceptos que surgen en cada esquina

de esta piel amortecida.

Escribo para sobrevivirme;

y asisto, ahora, a la urgencia de este poema

segura y convencida de que nada de lo expuesto

puedo demostrar.

leyendo a Alejandra Pizarnik

las páginas se han tornado de un color amarillento

se ha borrado el grano del papel de tanto leerlas

se ha intensificado el olor que envuelve a su conjunto

las páginas han tornado al proceso que le corresponde, sumidas en el tiempo que pasa y no vuelve

pero yo sigo estando igual de rota

con la soledad que obliga a los espacios

con la falsa alarma de las primeras horas del día cuando crees que todo va a ir bien

con la noche llena de dualismos

boca y alma

con la botella de vino vacía

y la angustia de no tener tu cuerpo, ese al que ajustarme esta madrugada

HIER

mis entrañas han partido hacia el exilio

y me siento extranjera de mi propio cuerpo;

mío, tan mío como tuyo, y suyo, y vuestro

mis ojos no tienen lágrimas para llorar

mis labios no quieren articular poemas escritos

desde el desgarro

mis manos mis dedos mis pupilas

los restos de los que vivieron

de los que partieron

que ya no están en este cuerpo sin sentido

sumido en el desfallecer

delirios quimeras anhelos ausencias

soledades amargas y descompuestas

solo hay muerte

sintiéndome extranjera de mi propio y vacío cuerpo

ágúst

el gozo propio, el egoísmo y la voracidad,

tu impunidad y tu rostro desconocido para mí

hacen que estés caminando libre,

pero con cadenas que aprietan tu cuello

con todos los recuerdos donde

te hacías el sordo con mis gritos,

el ciego con mis ojos

y un monstruo tratando mi cuerpo

como si el sentido del tacto hubiera desaparecido

de tu naturaleza ambiciosa

y el deseo de recuperarlo fuera más vital

que mi propia vida;

y tengo que sacrificarla para que tu deleite

tenga lugar en un cuerpo que vacías de existencia;

y me dejas rota, donde ni las lágrimas se atreven a salir

para no hacer el menor ruido

que nunca ha servido para nada.

Y todo queda impasible e indiferente,

como la muerte temprana.

langue

Recopilo palabras que hilan el lengvaje del silencio

y las vno con versos para llegar a la medianoche

y allí, perecer ebria de idiomas que los entes del mvndo

no alcanzarán a descrifrar.

Dejaré vn mensaje lleno de odas y canciones

en el lengvaje de los mvertos.

corps (Francesca Woodman)

Tu cuerpo se moldea

al compás de figuras

sin rumbo

que vagan por las tinieblas

ambiguas y misteriosas

en la mirada más vil

del animal más mezquino:

el hombre.

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