Hace frío, a veces, en la escritura.
Gonzalo Hermo
Desaprendo el lenguaje de los vivos,
me adentro a la noche oscura de los muertos
para averiguar por qué te fuiste tan pronto.
Sin embargo, siento helarme en todo este vacío
en los ojos profundos de la oscuridad inminente.
Anhelo el mundo de los vivos cuando corro y no siento los pies
cuando me vacío de existencia y no puedo mirar atrás.
No sé cómo salir.
Tampoco te encuentro.
Los versos no me dirigen hacia ningún lado que me permita ver un horizonte.
Llagas en mi cuerpo, en mis términos.
Me alcanza una valencia verbal y consigo un quién,
Pero no hay respuesta para un dónde.
Hace frío en este lado del corazón,
en este fuera de juego que falla una y otra vez.
No alcanzo la discordia ni la división de los dos mundos
y no consigo salir del Lete.
Me olvido y me arrastran sus orillas.