reflexiones tras leer a Luna Miguel

en alguna parte de tu cuerpo, celebras la victoria

y nace

yo celebro que estoy viva, sobreviviéndome entre soledades

tu corazón ahora se parte en dos

yo busco la manera de poder continuar con la lectura de un poema del que no me siento identificada,

pero que necesito saberme cierta en sus palabras y concebir su pena con mi artificial angustia para entenderlo

tú naces y te comprometes a dar vida

yo mantengo la mía a salvo de mí misma,

y me otorgo el título de «mujer repetida de Eva» porque quiero burlar al cielo y al infierno,

sentirme mía, crecerme, vivirme y expulsarme del Paraíso

leyendo a Alejandra Pizarnik

las páginas se han tornado de un color amarillento

se ha borrado el grano del papel de tanto leerlas

se ha intensificado el olor que envuelve a su conjunto

las páginas han tornado al proceso que le corresponde, sumidas en el tiempo que pasa y no vuelve

pero yo sigo estando igual de rota

con la soledad que obliga a los espacios

con la falsa alarma de las primeras horas del día cuando crees que todo va a ir bien

con la noche llena de dualismos

boca y alma

con la botella de vino vacía

y la angustia de no tener tu cuerpo, ese al que ajustarme esta madrugada

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